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Circ. Agustín Yáñez No. 2692

Analistas y Consultores Financieros
Las actitudes que hacen la diferencia entre un jefe promedio y uno sobresaliente.
 
 
Si algo ha quedado claro es que es fundamental que todos los colaboradores de una empresa sean felices, y que esta felicidad está directamente relacionada con los jefes. Sin embargo, a veces es difícil identificar qué se necesita para lograr ser un excelente líder.
El experto Sydney Finkelstein escribe en Harvard Business Review las cosas que los buenos jefes hacen para que sus trabajadores se sientan 
felices y motivados:
 
Administran personas, no equipos
Un líder que se encuentra bajo presión puede olvidar que sus colaboradores son individuos únicos, con habilidades diversas, metas, intereses propios y estilos de aprendizaje distintos. Es importante saber qué motiva a cada uno y personalizar cada interacción. De igual forma, las oportunidades de ascenso no deberían darse a través de modelos rígidos, sino creando oportunidades diseñadas para las ambiciones, talentos y capacidades de cada persona.
 
Enfatizan el propósito
La mayoría de los empleados quiere un trabajo que les permita contribuir y marcar la diferencia, por lo que muchas organizaciones enfatizan el propósito de su marca y el significado detrás de sus acciones. Esto también es trabajo de los gerentes, quienes deben inspirar a su equipo con una visión, crear metas desafiantes y construir la confianza personal de todos los individuos, comunicando que son capaces de lograr cualquier cosa.
 
Ofrecen retroalimentación
Un estudio de 2013 descubrió que tan solo 2 por ciento de los gerentes proveen de retroalimentación continua a sus colaboradores. La mayoría de los jefes se limitan a dar una evaluación de desempeño al año y con frecuencia unen la retroalimentación sobre el desarrollo laboral a discusiones sobre aumentos y ascensos, lo cual es un error.
Los mejores jefes, en cambio, proveen retroalimentación continua y personalizada. Esto significa tener conversaciones uno a uno al menos una vez a la semana y ofrecer consejos claros, honestos y constructivos que promuevan la iniciativa y la independencia.
 
Saben escuchar
Los colaboradores tienden a ser más felices cuando se sienten libres de contribuir con sus ideas y tomar iniciativa, y la mayoría de los gerentes dicen querer lo mismo. Sin embargo, suele suceder que los jefes promueven su visión de forma demasiado intensa, lo que hace que su equipo crea que no vale la pena proponer cosas nuevas.
Los mejores líderes se toman el tiempo de escuchar: proponen problemas y retos, hacen preguntas para involucrar a todos en la solución y recompensan la iniciativa.
 
Son consistentes
Nadie es feliz con un jefe que dice una cosa un día y otra al siguiente. Es difícil mantenerse motivado si el estándar cambia constantemente y de forma impredecible, porque los colaboradores no saben qué esperar ni cómo avanzar. Un buen jefe es consistente en su estilo de liderazgo, visión, expectativas, retroalimentación y apertura. Cuando el cambio se hace necesario, lo comunica de forma abierta y rápida.
Toma nota de estos consejos para que tu negocio sea uno de los pocos que siga innovando durante muchos años.
 
 
El emprendimiento no es para los débiles de corazón. Los fundadores deben forjar su propio camino, tener recursos y tomar grandes riesgos financieros, todo con la esperanza de evitar el destino que enfrentan el 80 ó 90 por ciento de las startups: el fracaso.
 
Así que para ser exitosos, los emprendedores realmente deben vencer las probabilidades, especialmente los jóvenes. Para saber qué es lo que hacen diferente los que sí tienen éxito de los que no, entrevistamos a varios empresarios del Empact Showcase, un programa anual que resalta el poder que estos empresarios y sus empresas juegan en la comunidad. En lugar de enfocarnos en las cosas básicas, lo haremos en los hábitos concretos que puedes adoptar en tu vida y negocio para tener un gran impacto.
 
Crea un horario organizado
Mi gran meta es ser consistente con mi horario y como resultado tengo un estilo de vida que me permite maximizar la cantidad de trabajo que hago. Creo que este tipo de priorizaciones ha creado un gran impacto en lo rápido que Fueled ha crecido.
 
Mi cena termina a las 11:00 p.m. y siempre tengo una sesión laboral hasta las 3:30 a.m. Hacer a un lado un bloque de tiempo en mi horario para la creación productiva es vital en mi proceso laboral. Ahí es cuando respondo a los correos y cuando se me ocurren grandes ideas sin tantas distracciones. Luego me voy a dormir alrededor de las 4:00 a.m. y me despierto sin ayuda de una alarma. Otras personas tal vez se enfoquen en cosas diferentes, como la familia, pero un horario consistente es clave. Rameet Chawla de Fueled.
 
Pregúntate esto antes de dormir
Cada noche, antes de ir a la cama, me hago esta pregunta: si viviera todos los días de la misma forma que lo hice hoy, ¿qué tipo de futuro podría crear? Eso me fuerza a evaluar constantemente si mis acciones están alineadas con mis prioridades. El futuro toma forma un día a la vez y nunca está tan lejano como creemos. Co fundador Jesse Lear de V.I.P. Waste
 
Realiza una caminata cada fin de semana para conectar los puntos
Cada fin de semana tomo una larga caminata en un lugar en el que nunca he estado. Hago algo de investigación antes y a veces conduzco como una hora. Mis caminatas son entre una y cuatro horas de distancia. Llevo conmigo un cuaderno y dejo que los pensamientos lleguen, no fuerzo nada.
Este hábito ayuda a aliviar el estrés y a descargar las ideas de la semana. Es como una meditación. Evalúo las ideas y hago que sirvan para mi negocio convirtiéndolas en realidad. Además, las investigaciones muestran que moverte con regularidad es muy bueno para la salud. De hecho, también dicen que sentarte una hora es peor que fumarte dos cigarros. Fundador Ryan Kania de Advocates for World Health.
 
Toma una ducha caliente y fría cada mañana 
El hábito que yo tengo es bañarme con agua fría y caliente. Lo he hecho durante 14 años cada mañana sin importar el lugar o la situación. Tomar una ducha fría por 30 segundos, seguidos de 30 segundos de agua caliente y luego 30 segundos de agua fría (siempre termina con agua fría) me da la energía y claridad para comenzar mi día sintiéndome fresco.
 
Para comenzar con este hábito, toma una ducha normal. Luego pon el agua tan fría como puedas por 30 segundos y después ponla tan caliente como puedas soportar durante 30 segundos y posteriormente ponla fría por otros 30 segundos. Esto es sólo un ciclo, yo comenzaría con un ciclo por primera vez, si es mucho inténtalo en las piernas primero. ¿No estás convencido? Investiga sobre las duchas frías. Fundador Phil Dumontet de Dashed
 
Reflexiona sobre las preguntas abiertas con diferentes lentes 
Muchas de las tecnologías que hemos inventado y desarrollado y muchas de las estrategias que hemos perseguido han nacido trabajando en una pregunta abierta, seguido de una corazonada. Soy capaz de tolerar preguntas abiertas durante meses o años. Éstas pueden incluir consultas desde cómo encontrar al co fundador para tu idea de negocios cuando la gente tiene sus propios intereses y proyectos o qué tan bien vendes tu nuevo producto a una entidad que es típicamente adversa al riesgo.
 
(Respuestas: trabaja con ellos en sus proyectos para mostrar tu valor y sedúcelos con preguntas interesantes, muéstrales cómo reducir el riesgo que están enfrentando). Usualmente las respuestas sencillas que surgen no me satisfacen. Pero en lugar de rendirme u olvidarlo, trabajo en un problema cada día desde diferentes ángulos, lo cual puede incluir: ver los extremos, considerando cuáles son las suposiciones esenciales y cómo probarlas y meditando cómo una industria diferente podría resolver el problema. Eventualmente encuentro una tracción real con una idea que parece novedosa y que puede funcionar. Co fundadora Danielle Fong de Lightsail Energy.
 
Ponte tres metas específicas semanal y mensualmente e ignora todo lo demás 
Hay millones de cosas que puedes hacer para mejorar tu negocio. El problema es que si tratas de arreglar o mejorar todo al mismo tiempo vas a hacer algo mal. Necesitas ser implacable al seguir tus metas. Al menos una vez al día pienso ¿Lo que estoy haciendo me está ayudando a cumplir mis metas? Es fácil distraerte con tareas que no son importantes. Sólo necesitas estar al pendiente.
Para asumir nuestra responsabilidad y seguir en la misma página, tenemos reuniones los viernes. Durante estas juntas nuestra empresa establece algunas metas para la siguiente semana y vemos cómo vamos con las de la semana pasada. Es mucho más fácil decir " lo que salió mal esta semana” que " lo que salió mal en este trimestre”. Co fundador Patrick Ambron de Brandyourself.
 
Haz muchas listas tan pronto llegues a tu oficina 
Mi hábito es crear listas de todo durante una hora tan pronto llego a la oficina cada mañana o antes de terminar el día. Eso me fuerza a pensar durante en mi día, semana, año y en mi plan a largo plazo antes de comenzar a ejecutar. Además, mejora mi organización y claridad. En el pasado me ponía al corriente con los detalles del día a día y dejaba de pensar en las metas grandes. Fundador Jonathon Nostrant de Ivee
Crear los hábitos correctos es crítico para tener éxito como emprendedor. De hecho, el 40 por ciento de nuestro comportamiento diario es el resultado de nuestros hábitos de acuerdo a investigadores de la Universidad de Duke. Así que si eliges el comportamiento correcto para que se convierta en un hábito, has sobrealimentado una gran porción de tu día.
Antes de ascender a ese trabajador “estrella”, revisa que tenga las cualidades para ser líder.
 
 
Decidir si se debe promover un empleado a un puesto gerencial es una decisión que deben enfrentar muchos emprendedores.  No todo empleado nació para ser líder. Pon atención a las características del candidato potencial antes de ofrecerle un ascenso, en lugar de solamente ver que tan bien se ha desarrollado el individuo en tu negocio.
 
Aquí hay 7 señales de peligro que muestran que tal vez un buen colaborador no será un gran líder:
 
1. Nunca pide ayuda 
 
Cuando un empleado eficiente no pide ayuda puede parecer muy talentoso y proactivo. Aunque es genial tener colaboradores de este tipo, no necesariamente se traducen en buenos managers. Un estudio de 2007 del Institute for Corporate Productivity encontró que 46% de las compañías encuestadas dudaban de las capacidades de este tipo de individuos para delegar tareas.
 
Los buenos jefes saben encargar labores a sus subordinados y piden retroalimentación de su equipo. Si un empleado jamás le pide ayuda a sus compañeros, puede ser una señal de que no se acercará a los demás una vez que sea promovido. 
 
2. Ignora los problemas de sus compañeros
 
Empleados que dan “el extra” en sus proyectos, pero que evitan ayudar a los demás, no sirven para ser managers.
Un análisis de Gaqllup descubrió que 57% de los empleados que se sienten ignorados por sus jefes, no se comprometen con sus labores. Los buenos jefes están dispuestos a ayudar a sus empleados cuando lo necesitan y no ignoran los obstáculos de sus equipos.
 
3. Le echan la culpa a los demás 
 
Cuando algo va mal en un proyecto, ¿el empleado se sacude la responsabilidad?
Los buenos managers se saben responsables cuando surge un problema y son los primeros en reaccionar para tratar de resolver las cosas.
Un empleado que es promovido debe demostrar integridad. De acuerdo con una encuesta de TellYourBoss.com, el 20% de los empleados asegura que su jefe carece de esta característica.
 
4. Le falta pasión 
 
Antes de ascender a un empleado, fíjate en su nivel de pasión. Los buenos jefes inspiran a sus equipos. Según un estudio de LeadershipIQ, las personas que interactúan con sus jefes al menos 6 horas a la semana, están 29% más inspirados que aquellos que solo conviven una hora o menos.  
 
5. No se fija en las metas a largo plazo 
 
Muchos empleadores tienen trabajadores rockstar que cumplen con los objetivos semanales y exceden las expectativas. Pero solo porque un empleado es bueno logrando las metas de corto plazo, no significa que entiendan que lo urgente no siempre debe ser atendido antes que lo importante.
Los buenos jefes ven el panorama completo. Saben crear objetivos de corto alcance con los que sus equipos se acercan a las metas generales.
 
6. No les interesa seguir aprendiendo 
 
Aunque no hay empleado que sepa TODO sobre su trabajo, tener la iniciativa de aprender todo lo posible es muy importante. Si un colaborador no demuestra esta “hambre”, tal vez no sea el mejor candidato para el puesto.
Pon atención a aquellos empleados que buscan mejoras sus capacidades. Los buenos candidatos para puestos gerenciales tienen iniciativa que buscan que su desarrollo personal / profesional sea una prioridad.
 
7. Se van justo a las 5 p. m. 
 
Los empleados que tienen prisa por salir de la oficina justo a la hora de salida (o incluso antes) todos y cada uno de los días, tal vez no es el mejor candidato para el puesto gerencial. Aunque no es absolutamente necesario trabajar tarde todos los días, hacerlo cuando se necesita es crucial.
Los buenos candidatos para puestos gerenciales están dispuestos a invertir tiempo para lograr las metas de trabajo y ayudar cuando se necesite.
Todos tenemos algo de estrés en nuestra vida diaria –y es que, ¿quién puede presumir estar 100 por ciento libre de estrés en este mundo moderno?–. Sin embargo, si la tensión y las preocupaciones superan un cierto nivel, nuestra salud física y mental puede verse seriamente afectada… y no tomar cartas en el asunto podría tener consecuencias graves.
 
Los expertos clasifican los síntomas del estrés en cuatro rubros: 
 
cognitivos, físicos, emocionales y de comportamiento. Estas son las principales señales que indican que es momento de bajarle un poquito a la velocidad y recuperar la paz interna a como dé lugar.
 
1. Te sientes cansado todo el tiempo. Sea mañana, tarde o noche, la sensación de fatiga nunca abandona tu cuerpo. Aunque te vayas a la cama temprano y sientas que hayas dormido bien, te despiertas al día siguiente y te sigues sintiendo cansado. El estrés es uno de los principales vampiros energéticos.
 
2. Te enfermas con frecuencia. Primero te da un ataque mortal de gripa; cuando te recuperas, una gastritis tremenda se apodera de ti. Sufrir padecimiento tras padecimiento es señal inequívoca de que tu cuerpo se encuentra bajo mucho estrés. Esto sucede porque no duermes bien, seguramente te alimentas mal y has adquirido hábitos poco saludables. De acuerdo con diversos estudios, la capacidad de protección de tu sistema inmunológico se reduce un 30 por ciento cuando estás estresado.
 
3. No puedes dormir. ¿Te ha pasado que das vueltas y vueltas en la cama y simplemente no puedes conciliar el sueño? Aunque te sientas increíblemente cansado, te resulta imposible dormir. En el momento en que recuestas la cabeza sobre la almohada, tu mente se empieza a llenar de tareas pendientes. Haz un alto en tu vida agitada si no quieres que tu salud se vea seriamente afectada.
 
4. Tu mente está dispersa. Tu cabeza está en todas partes, y a la vez, en ninguna. Tienes tanto en mente que te olvidas de cosas simples, como dónde dejaste las llaves o alguna fecha importante. Asimismo, te sientes incapaz de concentrarte.
 
5. Te duele la cabeza. Si todo el tiempo te duele la cabeza o te sientes mareado, es probable que necesites alejarte unos días del trabajo y el estrés citadino para recuperar tu calidad de vida. Asimismo, una rutina de ejercicio te ayudará a combatir este padecimiento.
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6. Estás irritable. Cuando estás muy estresado, tu tronco cerebral –la parte primitiva de tu cerebro– toma el control, y la parte que permite que planees cede parte de él. Por esta razón, puedes explotar prácticamente por cualquier cosa, por más insignificante que parezca: el sonido de un claxon, ropa tirada en el piso, una frase pronunciada por tu pareja… en fin.
 
7. Bebes (o fumas) más que antes. Después de un día duro de trabajo, lo único que deseas es llegar a casa, abrir una botella de cerveza y beber mientras ves televisión. No tiene nada de malo tomarse una cerveza o dos después del trabajo, pero si sientes que éste es un método de escape, presta atención.
 
8. Pierdes el apetito o comes de más. Debido a la ansiedad, comes todo el tiempo –y no precisamente cosas saludables– o, de plano, pierdes todas las ganas de comer. Esto se puede ver reflejado, entre muchas otras cosas, en tu peso.
 
9. Te vuelves negativo. Los pensamientos negativos se han apoderado de ti: pase lo que pase, todo está mal. Ver el lado negativo de todas las cosas es señal de que no estás disfrutando lo que haces y de que tus actividades diarias te están abrumando.
 
10. Estás ansioso. Aunque sea fin de semana y te encuentres lejos de la oficina, te sientes ansioso y preocupado. Esto se ve reflejado en la adopción de manías como morderte las uñas o incluso en tics nerviosos.
Emprender también es cambiar el orden de las cosas, mudarse de la zona de confort y llegar al lugar indicado.
 
 
“Hasta que no luchas por algo, no te conviertes en lo que eres” – Sigourney Weaver.
 
Estamos en el sexenio del emprendimiento. El presidente de la República Mexicana, Enrique Peña Nieto, lo manifestó desde su llegada a los Pinos, hace más de tres años. Las labores realizadas en pro de la creación de nuevos negocios y la capacidad de hacerlos crecer por medio de la estandarización, aceleración o internacionalización, han sido una encomienda de todos los que participamos con el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem).
 
No es un término de moda. Emprender ha sido utilizado en gran medida para incitar a una acción, a una aventura. “Empresarialmente” es un término cuyas características principales son la determinación y el valor de intentar algo nuevo en beneficio de una comunidad específica, cuyas necesidades planeas resolver.  Emprender también es cambiar el orden de las cosas, mudarse de la zona de confort y llegar al lugar indicado, en donde encuentres las respuestas que buscabas. Y para ello, es necesario empezar = emprender.
 
¿Cómo emprender? Los pasos son diversos, pero, conforme a mi experiencia, puedo definir los siguientes 10 postulados en los que debes poner atención todo el tiempo:
 
1)      Encuentra tu pasión, tu sueño.
2)      Capacítate.
3)      No te rindas.
4)      Rodéate de gente que conozca las respuestas.
5)      Siempre busca nuevas metodologías.
6)      Autodisciplínate. Imprime actitud y promueve la aptitud en tu grupo.
7)      El mundo es de los locos. Equivócate rápido y levántate.
8)      Sé generoso. Retribuye una parte de tus éxitos a los más necesitados.
9)      Sé humilde, nunca pierdas la sonrisa.
10)   Mantente hambriento de nuevos retos.
 
Si ya tienes la idea, entonces debes contestarte lo siguiente: ¿cuánto estás dispuesto a arriesgarte?
 
Emprender es buscar la posibilidad de innovar en proyectos que te ayuden y satisfagan las necesidades de un gran número de clientes. Es modificar la historia personal para escribirla diferente. Más allá de brindar respuestas innovadoras, es tener una acción noble con la sociedad, crear soluciones que contribuyan al mejoramiento en ciertos momentos, y arriesgarse en todo.
 
Más allá de aplaudir las acciones hasta ahora logradas, quisiera hacer énfasis en todo lo que falta por hacer en el camino del emprendimiento. Es necesario trabajar más para crear empleos, para activar la economía, inflar las cifras de población activa e incentivar en los más jóvenes la cosquilla de crear su propio negocio.
 
Como dije antes, emprender requiere creatividad, actitud y rectitud para incentivar nuevas formas de crear empresas y cumplir tus sueños, convirtiéndote en lo que quieres ser: un emprendedor. Al respecto, la actriz norteamericana Sigourney Weaver dice que: “hasta que no luchas por algo, no te conviertes en lo que eres”. Estoy seguro de que eres grande y mereces alcanzar tus metas. Ahora, la decisión es tuya. ¿Te quedas quieto o emprendes?

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