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Circ. Agustín Yáñez No. 2692

Analistas y Consultores Financieros
No existe el éxito que llega de la noche a la mañana, pero hay hábitos que te llevarán a ser más feliz y a alcanzar tus metas.
 
No puede obtener un título de emprendimiento, y aún si pudieras, encontrarías que es virtualmente imposible aprender solo por tu cuenta cómo ser un emprendedor influyente.
 
En su lugar, las mejores lecciones vienen con la experiencia y solo al practicar hábitos benéficos con regularidad puedes empezar a destacarte en liderazgo, toma de decisiones, adaptabilidad y negociación.
 
Aquí hay 50 acciones que puedes empezar a poner en funcionamiento para ser un mejor emprendedor.
 
1. Lee. Ya sean libros de ficción o realistas, al leer obtienes nuevas perspectivas que expanden tu mente.
 
2. Mantente informados. Ve las noticias y pon atención a lo que sucede con tu industria y con el mundo. El conocimiento es oro.
 
3. Asiste a las conferencias de tu industria. Conoce a tus colegas y actualízate de los nuevos desarrollos de tu sector.
 
4. Observa a tus competidores. Si lanzan un nuevo producto, serás el primero en saberlo.
 
5. Crea nuevas reglas para ti. Fija nuevas limitaciones como limitar tus periodos de distracción o atreverte a hacer cosas que nunca antes hubieras intentado.
 
6. Aprende nuevas tecnologías. Las plataformas modernas pueden mejorar casi cualquier proceso, así que te conviene observar los nuevos productos que salgan.
 
7. ¡Ten hobbies! La pasión es el centro de la vida de cualquier emprendedor exitoso. Encuentra aficiones estimulantes y divertidas que te inspiren.
 
8. Habla con extraños. Nunca sabes a quien podrías conocer. ¿Un nuevo socio? ¿Un mentor? ¿Un inversionista? ¿Un empleado?
 
9. Haz networking. Hacer una red de contactos también te ayuda a fortalecer tu reputación.
 
10. Da algo a tu comunidad. Haz trabajo voluntario si tienes el tiempo de hacerlo. Conocerás a nuevas personas y harás del mundo un lugar mejor.
 
11. Mantén una actitud de disponibilidad con tu equipo. Cada día, escucha sus preguntas, preocupaciones y conversaciones.
 
12. Minimiza tus decisiones. No pierdas tiempo en elecciones pequeñas. Concéntrate en las grandes.
 
13. Encuentra maneras de mejorar todo. Observa tu mundo con un ojo crítico y siempre busca el potencial de mejora.
 
14. Medita. Te dará claridad de mente, reduce el estrés y te ayudará a estar más enfocado.
 
15. Duerme bien. Ocho horas de sueño te harán estar más saludable, física y mentalmente.
 
16. Come bien. Los carbohidratos complejos, las proteínas y las grasas saludables alimentan tu cerebro.
 
17. Haz ejercicio físico. Esto te ayudará a mejorar tu pensamiento crítico, concentración y memoria.
 
18. Haz ejercicio mental. También puedes entrenar tu cerebro con juegos y acertijos.
 
19. Haz un análisis FODA de TODO. Estudia fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de tus decisiones.
 
20. Da el extra. Trata de alcanzar la excelencia hasta en las cosas más simples de la vida.
 
21. Adáptate. Acostúmbrate a cambiar tus planes rápidamente y a tener resiliencia.
 
22. Continúa tu educación. Aprende algo nuevo cada día.
 
23. Invierte en tu interior. Aprovecha el tiempo para mejorar tu persona.
 
24. Prueba cosas nuevas. Nunca sabes de dónde podría venir tu próxima fuente de inspiración.
 
25. Empieza en pequeño. Cada vez que pruebes cosas nuevas, empieza con poco y lentamente. Puedes crecer después.
 
26. Recompensa el trabajo duro. Siempre muestra gratitud con tu equipo.
 
27. Corta la negatividad. Elimina las malas actitudes en cuanto las veas.
 
28. Reduce el estrés de todos. La ansiedad es contagiosa, así que debes hacer lo que puedas para eliminarla de tu equipo.
 
29. Encuentra nuevas pasiones. De nuevo, el amor es la clave del éxito de un emprendedor. Busca el tuyo en todos los lugares posibles.
 
30. Enfócate en la perspectiva del consumidor. Tus clientes son lo que impulsa a tu negocio. Prioriza sus necesidades. 
 
31. Usa los números. Aprende a ver todo lo referente a tu negocio en términos de costo – beneficio.
 
32. Mantén la calma. No importa que tan caótica se ponga una situación, sé la persona más calmada del lugar.
 
33. Da retroalimentación. Deja que las personas sepan cómo están trabajando. Honestamente.
 
34. Escucha la retroalimentación. Acepta que no eres perfecto y descubre cómo puedes mejorar.
 
35. Sé humilde. No dejes que tu ego se apodere de tu personalidad.
 
36. Forma nuevas sociedades. Siempre existe la oportunidad de generar relaciones mutuamente beneficiosas con otros profesionales.
 
37. Trabaja con mentores. Habla con personas que tengan más experiencia y escucha lo que tienen que decirte.
 
38. Confía en tus instintos. Los datos son útiles, pero tienen un límite. No ignores lo que te dice tu corazón.
 
39. Sé paciente. Recuerda la importancia de tener aguante durante el día.
 
40. Acepta los retos. Toma riesgos y acepta los desafíos en todas las áreas de tu vida.
 
41. Experimenta nuevas rutinas. Trata de hacer tu trabajo de diferentes maneras para maximizar tu eficiencia.
 
42. Sé frugal. No gastes tiempo o dinero en cosas inútiles a menos que tengan un valor verdadero para tu vida y tu negocio.
 
43. Ten conversaciones difíciles. No dejes que los miedos o las ansiedades eviten que digas las cosas que son necesarias.
 
44. Vive tu marca. Incorpora los valores de tu negocio en tu vida diaria.
 
45.  Deja de juzgar. No tortures a las personas cuando cometen errores. Ayúdales a aprender.
 
46. Mantén la atmósfera ideal. Inyecta tu mundo con personalidad y vida, desde tu oficina hasta tu habitación.
 
47. Elimina las distracciones crónicas. Si algo te aleja de cumplir tus sueños, déjalo ir.
 
48. Automatiza lo que puedas. Reduce las acciones manuales delegando tareas y apoyándote de la tecnología.
 
49. Olvida la idea de la perfección. Nunca serás infalible, así que olvídate de intentarlo. Mejor, concéntrate en mejorar continuamente.
 
50. Guarda tiempo personal. Mantente sano al destinar momentos solo para ti.
 
A pesar de estos buenos hábitos, no existe el emprendedor perfecto o el emprendedor que logra el éxito de la noche a la mañana. Sin embargo, estas prácticas te ayudarán a ser más feliz y a alcanzar tus metas.
Aprender a comunicarte te ayudará a inspirar respeto, lograr que la gente confíe en ti y resolver los problemas con mayor asertividad.
 
 
¿Alguna vez te has preguntado si eres bueno comunicando algo? ¿Si sabes compartir un mensaje y recibir información o si, por el contrario, eso simplemente “no se te da”? Poder comunicarte con quienes te rodean –ya sean tus socios, subordinados, jefes, amigos o enemigos– es mucho más que una buena cualidad: es un requisito para establecer conexiones significativas que son, en pocas palabras, la base de cualquier negocio.
 
Tener habilidad para comunicarte te ayudará a inspirar más respeto, lograr que la gente confíe en ti y resolver los problemas con mayor eficacia, así como tomar decisiones con rapidez y asertividad.
 
En resumen: los buenos comunicadores están un paso adelante.
Éstas son algunas habilidades que es preciso desarrollar para convertirte en un buen comunicador. Comienza a trabajar en ellas en 3, 2, 1…
 
 
Manejo de emociones. Tener inteligencia emocional –es decir, la capacidad de manejar las emociones en lugar de permitir que éstas lo dominen a uno– es un punto clave para ser un buen comunicador. Imagina a alguien hecho un manojo de nervios o que se irrita a la menor provocación: ¿cómo se podría entablar una conversación con esa persona?
 
Capacidad de enfoque. Visualiza la siguiente escena: tú tratando de hablar con alguien, y ese alguien escuchándote mientras responde mensajes en su celular, mira su reloj y piensa en su siguiente junta. ¿Realmente te sentirías escuchado si esto pasara? Si quieres ser un buen comunicador, ya sea para hablar o para recibir información, necesitas olvidarte de ser multitasking y poder concentrar toda tu atención en el momento.
 
Aprender a escuchar. Esto está íntimamente relacionado con el punto anterior. Con demasiada frecuencia, la gente se enfoca en lo que va a decir y en hacerse escuchar, pero muy pocas veces se enfoca en escuchar. Piensa en una junta común y corriente: todos quieren exponer sus puntos e incluso se arrebatan la palabra. Si quieres ser un buen comunicador, no te conviertas en esa persona.
 
Evitar hacer juicios. Si realmente quieres entender a alguien, debes dejar los juicios a un lado. Mantén la mente abierta y evita juzgar a las personas, sobre todo si no tienes los elementos necesarios para formarte una opinión. Sólo así podrás forjar conexiones profundas.
 
Ofrecer retroalimentación. Ojo: emitir un juicio y ofrecer retroalimentación son dos cosas distintas. La segunda implica escuchar lo que alguien más te está diciendo, ponerte en sus zapatos y hacerle saber de alguna forma que te interesa. Puedes hacer preguntas para profundizar la conversación, repetir algunos puntos importantes tocados por tu interlocutor u ofrecer algún consejo, si la ocasión se presta.
 
Comunicación no verbal. El lenguaje corporal es tan importante como el verbal. Tu postura y gestos pueden expresar inconformidad o nerviosismo, o por el contrario, seguridad y calma. Sé congruente con lo que dices y lo que dice tu cuerpo: al escuchar a alguien evita cruzar los brazos, y al hablar, mantén contacto visual con la otra persona.
 
 
Asertividad. Ser asertivo implica expresar lo que sientes y piensas de manera sincera, aunque siempre respetando a los demás. Para ser asertivo, es importante que valores la opinión de los demás tanto como la tuya, y que aprendas a expresarla de manera respetuosa. Asimismo, ser asertivo significa aprender a decir “no” cuando sea necesario.
Esta técnica te ayudará a estar concentrado, evitar distracciones y conseguir mejores resultados durante tu día laboral.
 
 
¿Alguna vez has empezado el día con las mejores intenciones de hacer las cosas y a media tarde te preguntas qué ocurrió con tu productividad?
Resolver problemas pequeños y persistentes conforme van surgiendo y lidiar con e-mails y llamadas telefónica puede fácilmente descarrilarte, dice Peter Bregman, autor de 18 Minutes: Find Your Focus, Master Distraction, and Get the Right Things Done" (18 minutos: Encuentra tu enfoque, domina la distracción y haz las cosas correctas). 
 
“Con toda nuestra tecnología es demasiado fácil distraerse”, dice. “De hecho, generalmente le damos la bienvenida a las distracciones porque nos dan un descanso del trabajo que requiere esfuerzo y energía”. 
 
El secreto para administrar efectivamente las distracciones, así como tu tiempo, es crear un ritual, dice Bregman. “Necesita ser un proceso que sigamos (sin importar qué suceda) y que nos mantenga enfocados en nuestras prioridades a lo largo del día”. 
 
Éste es su ritual diario de 18 minutos para enfocarse e incrementar la productividad. Toma nota: 
 
Paso 1: Planea (5 minutos)
Antes de iniciar tu día o revisar tu e-mail, siéntate con una hoja en blanco y escribe las tareas que harán exitosa esa jornada de trabajo. Después, toma tu calendario y agenda esas cosas a ciertas horas, recomienda Bregman. 
 
“Hay demasiado poder en decidir cuándo harás algo”, dice. Pon las actividades más difíciles e importantes al principio del día cuando las distracciones son menores y estás más concentrado. Si toda tu lista no cabe en tu calendario, vuelve a priorizar tus pendientes y re agenda”. 
 
Paso 2: Re enfócate (un minuto cada hora laboral)
Establece una alarma en tu celular o computadora para que suene cada hora durante tu día laboral. Cuando se active, pregúntate si usaste la última hora de manera productiva. Bregman dice que este ritual ayudará a volver al camino correcto cuando te distrajiste o separaste de él. 
 
Paso 3: Revisa (5 minutos)
Al final de tu día revisa qué funcionó, a qué le pusiste mayor concentración y cuándo te distrajiste. “¿Conseguiste lo que querías conseguir?” dice Bregman. “Si no es así, ¿qué puedes hacer mejor mañana?”. 
 
Por ejemplo, si hiciste muchas cosas durante la mañana pero te costó demasiado enfocarte en la tarde, considera agendar el trabajo que requiere concentración (como hacer campañas de marketing o reportes de ventas) lo más temprano posible. Deja otras tareas como revisar tus emails o monitorear estadísticas para la tarde.
Un líder efectivo debe saber comunicar sus expectativas y crear un ambiente laboral que impulse los comportamientos para cumplirlas.
 
 
Sacar lo mejor de los empleados es la marca de un líder efectivo, pero comunicar efectivamente qué es lo que esperas de ellos puede ser difícil.
 
“Las expectativas confusas llevan a procesos ineficientes y a desempeños mediocres”, dice Christine Lotze, socia de una firma de consultoría especializada en los comportamientos en el ambiente laboral.
 
Lotze asegura que las personas se frustran porque su trabajo no es valorado y finalmente la empresa se ve afectada. Puedes evitar esa confusión siguiendo estos cuatro consejos para comunicar efectiva y claramente tus expectativas: 
 
1. Refuerza tus expectativas
 
Como en cualquier conversación, debes usar un lenguaje simple y directo al comunicar tus expectativas.
“Las claves de una comunicación efectiva son la simplicidad y la repetición del mensaje”, dice Lotze.
Escuchar cuáles son tus expectativas una sola vez no hará que tus empleados las entiendan; necesitas reforzarlas regularmente. Por ejemplo, podrías monitorear el progreso haciendo evaluaciones mensuales o convocar a los empleados que están cumpliendo tus expectativas de manera sobresaliente.
Cuando lo hagas, refuerza qué expectativa estás destacando y qué hicieron para lograrla. Esta repetición funcionará como un recordatorio y clarificará qué tipos de comportamientos estás esperando ver en tus empleados. 
 
 
2. Explica quién, qué y cómo
 
Para comunicar expectativas claras en un ambiente cambiante como el de una startup, debes asegurarte que los empleados siempre sepan qué estás tratando de conseguir, cómo planeas llegar a ello y quién hará qué para obtener ese resultado.
“Muchos de los fracasos pueden relacionarse con la falta de claridad en alguno de estos tres componentes”, asevera Lotze. 
 
Al clarificar cuáles son las expectativas, los roles y los procesos, le das a tu equipo todas las herramientas que necesita para llevar tu visión a la realidad. “Si no explicas cómo se relaciona tu visión con lo que los empleados deben hacer, tendrás muchas ideas pero ninguna ejecución”. 
 
 
3. Nota qué comunica el espacio laboral a los empleados
 
Para que los empleados cumplan tus expectativas, el ambiente de trabajo debe impulsar los comportamientos que quieres observar.
Christine asevera que los elementos de tu cultura deben reforzar los comportamientos que quieres para tus empleados, así que si tus expectativas chocan con tu ambiente, tus empleados no podrán conseguirlas.
Las expectativas efectivas están apoyadas por tu sistema de recompensas, así como por las estructuras y procesos de tu empresa. Por ejemplo, si esperas que tus empleados tomen riesgos, entonces debes celebrar a aquellos que lo hagan y establecer un flujo de trabajo que permita la experimentación y el fracaso. “Debes practicar lo que pregonas”, afirma Lotze.
 
4.  Interésate en tus empleados
 
Tus empleados llegan a la oficina con sus propios deseos y necesidades, por lo que conocer a cada persona de manera individual te ayuda a asegurarte que entiendan cuáles son tus expectativas y que se sientan motivados a cumplirla. “
Lotze asegura que al entender realmente qué es lo que los mueve, qué les da energía y a qué retos se enfrentan, un líder puede más efectivamente impulsar el desempeño y cambiar los comportamientos.
 
Tómate el tiempo para establecer una conexión emocional con cada persona que está a tu cargo. Pregúntales con qué están batallando, hacia qué están trabajando y qué les emociona de su empleo.
 
Saber qué los motiva te ayudará a estructurar tus expectativas de tal forma que empaten con sus metas profesionales.
 Existen actitudes que pueden limitar el desarrollo de los pequeños. ¡Evítalas con los niños en tu vida!
 
 
La educación de calidad puede determinar el éxito de un niño. La infancia es una etapa fundamental para su desarrollo no solo a nivel académico, también es esencial inculcarles valores y fortalecer su autoestima desde temprana edad.
 
Hay frases que tienen un impacto negativo en los pequeños al evitar que desarrollen en pleno sus capacidades. Dichos como “No eres inteligente” o “No puedes hacerlo” debilita a los hijos frente a los retos que tendrá que enfrentar durante su vida.
 
La empresa para fomentar el emprendimiento infantil BusinessKids presenta 10 tips para empoderar a los niños para que se conviertan en personas independientes y productivas.
 
1. Déjalos librar sus batallas
 Los padres no deben resolver todos los problemas de los niños, si eliminan toda dificultad que se les presente, los hijos no tendrán la capacidad de hacerlo en su futuro. Apoyar las decisiones que tomen fortalece su autoestima y los enseña a confiar en su propio juicio.
 
2. Enséñalos a negociar
Esto le ayudará a conseguir tratos ganar–ganar, la base de las relaciones duraderas en los negocios.  Facilita su práctica al llegar a un acuerdo sobre los permisos, regalos o cualquier cosa que pida.
 
3. Dales oportunidad de tomar decisiones 
Puede ser tan sencillo como permitirle escoger su ropa todos los días. Siempre es oportuno darle una recomendación o explicarle cuál puede ser la mejor elección, sin embargo, hacer que ellos la decidan no solo les ayudará a saber que pueden hacerlo, también les dará una lección en el momento de equivocarse.
 
4. Fomenta su seguridad y respalda las buenas ideas
Las personas pueden ser muy inteligentes o tener grandes habilidades. Si no creen en ello, será muy difícil lograr sus proyectos. Por eso es necesario que cuando percibas dudas en ellos, los impulses a seguir adelante.
 
5. Escucha su opinión
En ocasiones los niños se sienten excluidos al no ser considerados en la toma de decisiones familiares. Si bien ellos no tienen la última palabra, siempre es importante dejarlos expresarse y escuchar sus opiniones.
 
6. Enséñalos a ser independientes
La cultura mexicana tiende a ser sobreprotectora, en donde los hijos nunca dejan la casa de los padres. A pesar de ser difícil, es necesario apartarse y enseñarlos a lograr sus metas por si solos.
 
7. Nutre su conocimiento
Además de estar pendiente de su aprovechamiento escolar, es importante nutrir sus habilidades con actividades extraescolares que los ayuden a explorar otros talentos.
 
8. Motívalos cada día
Las frases negativas pueden repercutir en el estado anímico de un niño. Si estás enojado o alterado por alguna situación, es preferible señalarlo y plantear la mejor solución o el comportamiento deseable sin utilizar frases que desestimen sus habilidades.
 
9. Fortalécelo para enfrentar las burlas y las críticas
Lamentablemente siempre existirán personas que vean mal o critiquen las decisiones que tomen tus hijos. El punto clave es enseñarles a desestimar las críticas o burlas que se sustenten en mentiras y aprender de las críticas constructivas.
 
10. Predica con el ejemplo
Es cierto que las palabras funcionan, sin embargo, los niños aprenden de la observación de sus padres y con frecuencia imitan sus comportamientos. Transmite a tus hijos características positivas.
 
 
¿Tienes algún otro consejo para empoderar a los pequeños para que sean exitosos?

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